Muchos de los problemas de la población adulta mayor están relacionados directamente con la disminución del movimiento y de la actividad física, ya que los malos hábitos y el sedentarismo agravan las secuelas propias de la edad, con afectaciones del sistema músculo esquelético como la osteopenia, osteoporosis, sarcopenia, que son condiciones donde este grupo etario pierde densidad mineral ósea y volumen muscular, lo cual está estrechamente relacionado con pérdida de propiocepción y equilibrio incrementando el riesgo de caídas y fracturas las cuales son la principal causa de discapacidad en las personas de la tercera edad.
La disminución del funcionamiento y de la calidad del sistema osteomuscular a su vez se relaciona directamente con una baja actividad del metabolismo, perpetuando y empeorando el dolor y las enfermedades crónicas no transmisibles.
La Fisioterapia como ciencia de la salud y del
movimiento promueve la actividad física permanente de la población en general,
más aún en la tercera edad, ya que es competencia profesional del
fisioterapeuta prescribir y dosificar el ejercicio terapéutico individualmente
acorde a las necesidades y objetivos de cada paciente, en función a las
características, enfermedad y/o lesión, estableciendo la frecuencia e
intensidad del mismo y la modificación del tratamiento prescrito según su
evolución, para así ayudarlos a obtener huesos más densos, músculos más
fuertes, articulaciones más móviles, mejor actividad del sistema nervioso
central, metabolismo, equilibrio, y salud mental.
Generar mayor independencia, menor fragilidad y
menor riesgo de caídas en esta población cada vez más creciente, no solo
repercute positivamente en la salud del individuo sino, en el bienestar y
ahorro socioeconómico del país y de las familias ecuatorianas.
Autor: Mgtr. O.M.P.T. Héctor Padilla - Fisioterapeuta
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